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Primer equipo
La mitad de las visitas del Sevilla al Heliodoro se saldaron con triunfos del CD Tenerife

Las visitas del Sevilla FC al Heliodoro Rodríguez López traen buenos recuerdos a los aficionados del CD Tenerife, toda vez que la mitad de los partidos disputados en la Isla entre ambos equipos se saldaron con triunfos blanquiazules. El cuadro insular, as

El equipo andaluz, eso sí, no fue nunca un rival cómodo y propinó varios disgustos de consideración al tinerfeñismo. El último data del curso 00-01, cuando ambos equipos pelearon por el ascenso. El choque estuvo marcado por la polémica. El oficio y la picardía de los sevillistas perdió a los blanquiazules, que cayeron presa de las provocaciones. Por ahí Lussenhoff y Curro Torres tomaron antes de tiempo el camino de los vestuarios. El árbitro sacó una retahíla de tarjetas y pitó tres penas máximas. El Tenerife perdió por 1-2.

Otro disgusto importante para la afición albiazul fue el de la temporada 90-91. Anton Polster ejerció de verdugo e hizo tres de los cuatro goles de su equipo. El equipo tinerfeño venía de encajar otra goleada de escándalo en Castalia (5-1) y aquellos dos resultados pusieron en la picota a Azcargorta.

La versión más positiva de los antecedentes contra el Sevilla tiene a Juan Antonio Pizzi como principal protagonista. El hispano-argentino marcó diez goles en las últimas cuatro victorias del Tenerife sobre el cuadro rojiblanco. Cuatro de esos tantos los hizo en el choque del curso 95-96, el mismo en el que fue bota de oro.

El último compromiso entre ambos equipos, mientras tanto, data de la temporada 01-02, saldándose el mismo con empate a un gol. Se adelantaron los andaluces a los 15 minutos con el gol de penalti de Moisés, pero en la prolongación, cuando pasaban cuatro minutos del tiempo añadido, llegó el definitivo 1-1, marcado por Jordi Ocaña, quien había entrado en el terreno de juego en el 80, en sustitución de Bino.

Cruce de escuelas

Si hubo un Tenerife-Sevilla que despertó una expectación inusitada, ése fue el correspondiente a la campaña 92-93. Aquella cita estuvo marcada por el cruce de escuelas que protagonizaron Diego Maradona y Fernando Redondo, de un lado; y Carlos Salvador Bilardo y Jorge Valdano, de otro.

Por caprichos del destino, el eterno debate del fútbol argentino entre menottistas y bilardistas escogió el Rodríguez López como escenario para un nuevo desafío. La España futbolística y toda Argentina viró su vista hacia la Isla para asistir a un choque, cuyo morbo respondió a las expectativas.

Maradona fue expulsado al protestar airadamente una tarjeta mal atribuida por el árbitro, quien amonestó a Pizzi y no a Redondo, verdadero culpable de la entrada castigada. El astro argentino montó en cólera y se marchó a los vestuarios clamando al cielo mientras indicaba con la palma abierta el dorsal número cinco de Redondo. Polémicas al margen, el Tenerife ganó por 3-0.