La ambición de Nino no conoce límites. El delantero del CD Tenerife roza los 80 goles tras cuatro campañas en la Isla. El andaluz, que el próximo 10 de junio cumplirá 31 años, ha engrandecido su figura desde que fichó por el representativo.
Este sábado fue homenajeado por el club, que juntó a Nino con Julito. Con 79 goles, el almeriense ya es el segundo máximo goleador de la historia de la entidad, solo superado precisamente por Julito, autor de 107 dianas en ocho años.
Nino firmó 19 goles en su primer año en la Isla. En el segundo, el del ascenso a Primera, alcanzó las 29 dianas. El curso pasado, en la máxima categoría, marcó 14 goles. Por lo tanto, a un partido para acabar el presente campeonato, Nino está en disposición aún de igualar el registro del año de su estreno con el CD Tenerife.
La afición del CD Tenerife ha visto en Nino el heredero de los grandes delanteros que vistieron la camiseta blanquiazul: Pizzi, Rommel, Makaay, Barrios, Arocha, Antonio… Por ello, este pasado sábado también recibió el reconocimiento de las peñas de la entidad.
Nino se estrenó como goleador en el CD Tenerife en el primer partido que disputó como blanquiazul, en el Sánchez Pizjuán (1-1), ante el Sevilla Atlético. Desde entonces, su relación con el gol ha sido una constante.
El vínculo de Nino con la grada ha ido mucho más allá de las ovaciones que siempre le ha tributado el Heliodoro. El jugador ha sabido devolver ese cariño con goles y también con manifestaciones ante los medios. Conocidas son las declaraciones de lo contento que se encuentra en la Isla.
“Sé lo que he sentido y sentiré siempre por el CD Tenerife. Me han tratado espectacular y he defendido esta camiseta a muerte. Hay mucha gente que me quiere, lo he visto día a día en el estadio y eso es una cosa muy importante”, comentó ante los medios en una reciente rueda de prensa.
En enero de 2008, solo unos meses después de su llegada a Tenerife, el representativo negoció con el Levante el traspaso de Nino. El pasado verano amplió su contrato. Y es que la entidad siempre entendió que el delantero era todo un símbolo al que había que mimar.