Un mes da para mucho, y sino que se lo pregunten a Antonio Tapia. El pasado 23 de enero, el CD Tenerife hacía oficial la contratación del entrenador de Baena hasta el final de temporada. La irregular marcha liguera del equipo blanquiazul obligó a la dirección deportiva a acometer un nuevo cambio de técnico. Tapia llegó a la Isla con la difícil tarea de enderezar el rumbo de un conjunto que no terminaba de conseguir resultados.
Al preparador andaluz no le tembló el pulso. Ni siquiera le hizo dudar mirar la tabla clasificatoria. Tras finalizar el derbi ante Las Palmas, el Tenerife ocupaba la última posición y únicamente contabilizaba 16 puntos. Pero rápidamente se puso manos a la obra. Se rodeó de un cuerpo técnico netamente de la casa. Antonio Hernández, Toño, volvía a desempeñar las funciones de segundo entrenador. Guillermo Rodríguez pasaba a encargarse de la parcela física y Roberto Perera era designado para acometer la preparación de los guardametas. No había tiempo que perder. La desventaja con los puestos de salvación era nada más y nada menos que de siete puntos.
El 26 de enero aterrizó en el Heliodoro Rodríguez López el Granada. Era el estreno de Antonio Tapia en el banquillo del Tenerife. Ahí comenzó una tarea que, a día de hoy, tiene al equipo insular a solo un punto de abandonar la zona de descenso. Ante el conjunto granadino, Tapia conquistó su primer punto como tinerfeñita (2-2). Luego hizo lo propio ante el Girona (3-3), con una heroica reacción de sus jugadores, quienes con uno menos fueron capaces de lograr una igualada, cuando incluso llegaron a ir claramente por detrás en el marcador (1-3).
El primer triunfo no podía tardar en llegar. El presidente del Tenerife, Miguel Concepción, ya vaticinó un buen resultado en Salamanca, horas antes de que el balón comenzase a rodar en tierras charras. “Hoy llegará la victoria que todos esperamos, para luego afrontar el difícil partido del Rayo”, declaró el máximo mandatario blanquiazul. Pablo Sicilia, con sus dos goles (1-2), hizo bueno el pronóstico de Miguel Concepción. La notable mejoría se refrendó, una semana después, con la visita al Rodríguez López del Rayo Vallecano, por entonces líder de la competición.
El combinado madrileño arribó a la Isla con el objetivo de defender su condición de primer clasificado. La tarea no le iba a resultar sencilla. En una de sus mejores actuaciones de la temporada, el Tenerife, gracias a los tantos de Antonio Hidalgo y Nino, se impuso al Rayo por dos goles a uno. La permanencia se veía cada vez más cerca. Sin embargo, el pasado fin de semana tocó afrontar otro duelo de altura, en esta ocasión contra el Celta de Vigo, líder de la Liga Adelante. Un gol en el minuto 89 impidió que los blanquiazules volviesen a casa con un nuevo punto en su casillero (1-0). Un mes después de la llegada de Antonio Tapia al Tenerife, su balance es prometedor: dos victorias, dos empates y una derrota.
Acostumbrado a remar contra corriente, el entrenador blanquiazul cuenta en la experiencia con uno de sus principales avales. Con la campaña 04/05 ya iniciada, se hizo cargo del primer equipo del Málaga, cuando se miraba peligrosamente a la Segunda División. Y terminó la competición en una más que meritoria décima posición (51 puntos). También mantuvo la categoría con el Málaga B y el Polideportivo Ejido. Incluso en una segunda etapa en el club de Martiricos, en la Liga BBVA, bordó una temporada que estuvo cerca de rematar con una clasificación europea (octavo lugar, 55 puntos).
Atrás quedó la decepción de ver inconcluso su proyecto en el Betis. Con mucha ilusión, honestidad y una elevada cuota de trabajo y responsabilidad, Antonio Tapia está metido de lleno en la misión de lograr asegurar la presencia del CD Tenerife, un año más, en la Liga Adelante. Quienes le conocen dicen de él que los elogios le abruman, que incluso casi le hacen sentir vergüenza. Aquí, en la Isla, en poco más de cuatro semanas, no para de recibir parabienes. Motivos tiene para ello. El CD Tenerife, ahora sí, está de verdad en el camino.

