Este jueves, 2 de julio, se cumplen 20 años del segundo ascenso a Primera División del CD Tenerife. Aquel día, el representativo consiguió una gesta que fue celebrada por todo lo alto en la Isla. Toño Hernández, actual segundo técnico del primer equipo, m
¿Qué recuerdos tiene del ascenso del 89?
“Todos son muy buenos. Está claro que aquel ascenso ha marcado una época. Después de 28 años, tuvimos la suerte de volver a conseguirlo y, personalmente, de formar parte de aquella plantilla. Fue un año bastante duro, pero inolvidable. Han pasado muchos años, pero es como si hubiera sucedido ayer. Fue un año de amistad, formábamos un grupo maravilloso que buscó un objetivo, la unión en el vestuario fue clave, el míster, la Junta Directiva, la afición… No fue nada fácil la promoción ante el Real Betis, pero entre todos lo conseguimos”.
Imagino que la llegada a la Isla sería inolvidable…
“Sí, porque además regresamos amaneciendo. Después del partido tuvimos una celebración en Sevilla y pasamos toda la noche de fiesta. Después de 28 años sin un ascenso en la Isla, no hay palabras para narrar lo que vivimos. Y después, la gente nos brindó todo su cariño cuando llegamos. El avión tuvo que dar dos vueltas para aterrizar porque la pista estaba llena de gente. Se vieron obligados a llamar a los Bomberos para que desalojaran el Aeropuerto porque fue una barbaridad. El regreso por carretera también fue inmenso. Nos paraban cada cinco minutos y recibimos el cariño de toda la gente. Son momentos inolvidables y que llevaré en la retina toda mi vida”.
¿Qué papel jugó Benito Joanet en tan sonado éxito?
“No se puede decir el más importante porque todos fuimos partícipes, pero sí tiene un 70 o 80 por ciento de culpa. Hizo una labor importantísima porque no sólo fue un entrenador, sino un amigo. Saber que teníamos posibilidades de ascender nos unió un poco más y Benito supo encaminar al grupo hacia ese objetivo. La labor del entrenador siempre es importante y él hizo de técnico, de psicólogo y de amigo. La sencillez que le caracterizaba le hizo destacar”.
En los momentos importantes, ¿se vive peor en el banquillo o dentro del campo?
“Siempre en el banquillo se vive peor porque tienes mucha tensión. Cuando estás dentro del campo no es lo mismo porque una vez empiece el partido estás concentrado en ello. Desde fuera parece que se ve todo más fácil, pero cuando eres jugadores sabes la dificultad que tiene. Como he tenido la suerte de vivir un ascenso como jugador y otro desde el banquillo, siempre diré que prefiero estar dentro del campo”.
¿El ascenso a Primera de este año le hizo rememorar el que vivió como jugador?
“Sí. Afortunadamente he podido vivir los tres últimos, aunque el conseguido con Rafa Benítez lo hice desde fuera. Es impresionante el acontecimiento, el cariño que recibes, la masa de gente que sale a celebrarlo, los agradecimientos que te dan… Son cosas que siempre recordarás. Evidentemente, este ascenso me hizo recordar al del 89, pero está claro que todos son importantes”.
¿Qué diferencias vio entre uno y otro?
“No tienen nada que ver, aunque ambos los viví con muchísima ilusión. Como jugador lo sufres de otra manera y como técnico siempre dependen de que te obedezcan. Lo que está claro es que disfruté de esos dos momentos y es muy complicado narrar lo que sientes. Hay que vivirlo para saberlo. Este año, por ejemplo, he sufrido muchísimo desde fuera y por eso acabé más que contento. Fue una sensación parecida, pero en el banquillo se sufre mucho más. Agradecer además la sintonía con José Luis (Oltra), que nos ha llevado a conseguir el ascenso”.
¿La química en el vestuario volvió a ser clave en esta ocasión?
“Es fundamental e indudablemente esta temporada hemos tenido un grupo de jugadores impresionante. Ellos estaban convencidos desde hace mucho tiempo que el ascenso se podía conseguir. Cada uno se preparaba para ello y cuando había cualquier problema se soluciona sin más. El cuerpo técnico ha sido formidable también y es importante porque ayuda al jugador. Si hay armonía, seguridad, buen ambiente… todo se consigue mejor. Está claro que al fin y al cabo, la barita mágica la tiene el jugador, pero esta temporada tuvimos un gran equipo y un gran vestuario”.

