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Institucional

Los ascensos de plata del CD Tenerife (IV)

En la temporada 86-87, Martín Marrero condujo al representativo a la vuelta a la Segunda División con un equipo al que le ‘sobraron’ las dos últimas jornadas, estuvo invicto durante 21 partidos seguidos y no perdió en toda la Liga en el Heliodoro.

Información y fotografía: Acan

Después de tres años en Segunda División, el CD Tenerife regresó a la tercera categoría con el descenso de 1986. Para entonces, Javier Pérez asumió la presidencia de la entidad y apostó por Martín Marrero (exjugador de la entidad y leyenda de la UD Las Palmas), para ponerlo al frente de una plantilla de amplia mayoría canaria y solo cuatro futbolistas nacidos fuera del archipiélago.

Aquella temporada 1986-1987, la extinta Segunda B se había reducido de forma transitoria de dos grupos a solo uno con 22 equipos, otorgando cuatro ascensos de manera directa a los cuatro primeros clasificados. Por primera vez, no hubo descensos a Tercera División —tampoco desde la categoría de plata— para dar paso en el curso siguiente a una división de bronce más amplia, con 80 equipos divididos en cuatro grupos y con posibilidad de ascender para solo cuatro de ellos.

Así, regresar al fútbol profesional al primer intento era crucial para los intereses blanquiazules. Desde el inicio del curso, el equipo se mantuvo en la zona alta de la tabla y tras cosechar 21 partidos seguidos sin perder —todavía un récord en la entidad nunca mejorado—, se asentó en el liderato y encarriló un ascenso que acabó sellando en la antepenúltima fecha. La última jornada, además, se cerró con el título de campeón.

Once tipo.- El histórico Peio Aguirreoa siguió siendo un fijo bajo los palos en su quinta temporada en el Heliodoro. Fue, además, el único jugador de la plantilla que completó los 42 partidos de Liga. La línea defensiva contaba con dos centrales y dos laterales. En la primera mitad del campeonato apenas hubo variaciones; dos ilustres tinerfeñistas como el grancanario Toño Hernández (tercer blanquiazul más alineado con 387 encuentros) y el tinerfeño Quique Medina (que alcanzó los 208), fueron inamovibles en los costados, mientras que el alicantino Campello y el barcelonés Sirvent hicieron lo propio en el eje de la zaga. Esto cambió sobre el ecuador de la competición. Entonces, Toño —único jugador de campo que ese año alcanzó los 40 partidos— mantuvo su puesto en la banda derecha, y Quique (37) fue relegado al centro de la defensa, junto a Pedro Martín, un joven tejinero recién salido de la Tercera División, que acabó haciéndose con un puesto fijo. El lateral zurdo lo ocupó primero Isidro —recién llegado del Orotava, también del grupo canario de Tercera— y en la recta final de la Liga José Ramón, ambos a pierna cambiada. En la medular, Martín Marrero apostaba por una línea de tres futbolistas formada por otro emblema blanquiazul como David Amaral —de regreso tras un año en el Binéfar oscense— junto a Tata y Salvador Mesa. Los tres disputaron 39 partidos y algo menos de participación tuvo el zaragozano Bernad, que a menudo era utilizado para dar descanso a alguno de los tres habituales.
Otros tres jugadores formaban la zona de ataque. Víctor Celso y Julio Suárez, con 39 apariciones cada uno, fueron los más alineados, junto a Chalo, que disputó 37. De manera más esporádica, también tuvieron participación Kiko de Diego, Lope Acosta y Luis.

Mejor racha.- En una época en la que las victorias valían dos puntos, el CD Tenerife afrontaba la décima jornada en tercera posición, a una unidad del liderato y con otra de ventaja sobre el quinto puesto. Tras un triunfo ante el Granada CF (2-1, Julio Suárez y Lope Acosta) fue entonces cuando comenzó la serie más larga sin perder, no solo durante aquel curso, sino a lo largo de la centenaria historia de la entidad. Tras 21 partidos seguidos sin conocer la derrota (una vuelta entera), fue precisamente el cuadro nazarí —entonces cuarto clasificado— el que rompió la dinámica en la jornada 31 (1-0) para colocarse segundo a tres puntos de los blanquiazules, que pese al tropiezo se mantenían líderes con una ventaja de cinco créditos sobre la quinta plaza. Lo que ningún equipo pudo romper en toda la temporada fue la condición de invicto en el Heliodoro, donde además se contaron por victorias locales los últimos diez duelos.

Peor racha.- Curiosamente, a lo largo de los 21 encuentros consecutivos sin perder, se produjo también la racha más prolongada sin ganar, debido a los cuatro empates cosechados entre las fechas 21ª y 24ª. Los dos primeros fueron a domicilio ante Mallorca Atlético (1-1, Julio Suárez, de penalti) y Poblense (2-2, doblete de Julio Suárez), el tercero frente al Lleida —único equipo que puntuó en la Isla en la segunda vuelta— y el cuarto en la visita al Atlético Madrileño, los dos últimos por idéntico 0-0.

Goleadores.- Tras su paso por la Primera División, el atacante tinerfeño Víctor Celso regresó al club seis años después para aportar 17 tantos. Fue uno más de los conseguidos por su compañero habitual en el ataque, el grancanario Julio Suárez, en su segundo año de blanquiazul. Con ocho goles, les siguieron Chalo y David Amaral. Tata anotó seis y Lope Acosta cinco. Por su parte, Toño, Salvador Mesa y Sirvent vieron portería dos veces; y Pedro Martín, Kiko de Diego y Luis lo hicieron en una ocasión.

Porteros.- Peio Aguirreoa disputó los 42 compromisos de la competición doméstica, y apenas fue batido 33 veces, llegando a dejar su marco imbatido en 18 ocasiones. Para entonces, ya era el portero que más veces había defendido la portería blanquiazul, acabando el curso con un total de 198 partidos de los 220 que llegó a disputar. En la actualidad, esa marca solo ha sido superada por Sergio Aragoneses. La participación en aquella campaña del meta tinerfeño Celestino (habitual suplente en la década de 1980) se vio limitada a una única aparición en la Copa SM el Rey.

El partido del ascenso.- Al CD Tenerife, líder del grupo único de Segunda B, le separaban seis créditos de la quinta plaza a falta de seis por disputarse, por lo que un punto en los últimos tres compromisos, o un tropiezo de Real Burgos o Salamanca —igualados en cuarta y quinta posición, respectivamente—, sería suficiente para dar el salto de categoría. Con esta situación, tocaba recibir en la jornada 40.ª a un San Sebastián sin aspiraciones en juego en la zona baja de la tabla. Aquel 31 de mayo de 1987, Martín Marrero alineó a Aguirreoa; José Ramón, Quique Medina, Pedro Martín, Toño; Tata (Kiko de Diego, 76’), Salvador, David Amaral; Víctor Celso, Julio Suárez y Chalo (Lope Acosta, 70’); una formación plenamente canaria a excepción del meta vasco. Alrededor de 20 000 espectadores presenciaron en el Heliodoro Rodríguez López un triunfo cómodo que inició con el gol tempranero Víctor Celso de cabeza, seguido por otro testarazo de Julio Suárez para llegar con 2-0 al descanso; en la segunda mitad, Julio Suárez (de falta), Víctor Celso y Lope Acosta agrandaron la goleada. Tras el definitivo 5-1, se consumó el regreso al fútbol profesional.

CD Tenerife 86-87. Balance en Liga

Puesto

Puntos

J

G

E

P

GF

GC

1.º

59

42

21

17

4

70

33

 

Partidos jugados

Jugador

Liga

Copa del Rey

Total

Aguirreoa

42

1

43

Toño

40

2

42

David

39

2

41

Víctor

39

2

41

Salvador

39

2

41

 

Goleadores

Jugador

Liga

Copa del Rey

Total

Víctor

17

3

20

Julio Suárez

16

-

16

Chalo

8

1

9

David

8

-

8

Tata

6

-

6

 

(PIE DE FOTO: Plantilla del CD Tenerife 86-87). 

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