“Recuerdo, más que el partido, el campeonato por lo que significó llegar a la UEFA. Fueron comienzos titubeantes. Llevábamos cinco empates seguidos y el equipo no terminaba de arrancar. Luego, se comenzaron a encarrilar resultados y se logró la ansiada clasificación para la UEFA. En general, fue un año duro, pero muy bonito. El equipo lo formábamos todos y luchábamos en conjunto: entrenadores, jugadores, médicos… Eso nos llevó a conseguir el objetivo de la clasificación”.
¿Se esperaban obtener esos resultados?
“Con la plantilla que había en el CD Tenerife, algo importante tenía que pasar. Estaban Pizzi, Dertycia… En realidad, todos fueron importantísimos para conseguir que la campaña resultase tan destacada. El CD Tenerife fichó muy bien a grandes jugadores y también a excelentes personas”.
¿Considera usted que la del 92-93 fue la mejor temporada de la historia del Tenerife?
“No. Yo creo que cada temporada tiene su historia. En el CD Tenerife se han vivido muchas temporadas claves, con ascensos a Segunda y a Primera. La 88-89, por ejemplo, fue muy especial porque el equipo llevaba 28 años entre Segunda, Segunda B y Tercera. Está claro que los noventa en general fueron buenos años, en los que el equipo tinerfeño consiguió estar dos veces en competición europea. En ese momento era lo máximo que se podía exigir. La participación en la Copa de la UEFA fue de menos a más. Recuerdo que conseguimos eliminar al Auxerre, Olympiakos y caímos ante la Juventus a la que vencimos en el Estadio. Lo más importante resultó conseguir una continuidad, tanto en los jugadores individualmente, como en el trabajo en equipo”.
¿Fue para usted el encuentro frente al Real Madrid el más intenso que jugó con la camiseta del CD Tenerife?
“Durante todo el año hubo partidos muy intensos. Cada domingo el equipo se jugaba muchísimo, siempre intentado llegar a lo más alto posible. Pretendíamos mantenernos un año más en Primera y, de ahí, mirar hacia arriba con ilusión. Fue una gran campaña en la que trabajamos duro y se consiguieron resultados.
¿Se valoró lo suficiente aquellos años de éxitos y felicidad del CD Tenerife?
“Pienso que sí se valoró bastante bien. El aficionado no podía estar más contento ni pedir más. Llegamos casi al final de la pirámide. Espero que en algún futuro se consiga dar algún pasito más, sobre todo en la línea de jugar alguna competición europea. Se marcan metas cada día, pero el objetivo a largo plazo pasa por intentar llegar al techo. Eso es fundamental en cada deportista y en cada profesional, independientemente del deporte que se practique. Todo el mundo se sintió satisfecho por la constancia del equipo, fue un trabajo de todos, tanto del club como de los aficionados e incluso de los medios de comunicación. Siempre quedan dudas sobre cómo se valoran las cosas, pero la constancia es lo que hace lograr los objetivos y eso no se puede negar”.
El CD Tenerife llevaba cinco jornadas sin ganar y el Real Madrid diecisiete sin perder. ¿Cómo manejó el vestuario tinerfeño esa presión?
“Estábamos muy tranquilos. Nosotros llevábamos varias jornadas sin ganar, pero teníamos en mente todas las semanas que, como profesionales, salíamos al campo a conseguir lo mejor. A nosotros se nos iba el alma en todos los partidos. Luego, cada contrincante tiene su calidad y no cabe duda de que el Real Madrid de entonces la tenía. El trabajo que se hizo en toda la temporada fue vital para poner el último granito de arena a nuestro objetivo de clasificarnos en la UEFA”.
Volviendo al presente, ¿cuál es su balance de la temporada 07-08?
“Se ha hecho un equipo para pelear por estar entre los cinco o seis primeros puestos de la cabeza. Yo creo que hemos tenido una asignatura pendiente, la de puntuar más fuera de casa, porque como locales hemos tenido una regularidad bastante buena. Si conseguíamos puntuar fuera de casa, podíamos llegar a los puestos de cabeza. Se han cometido errores que son corregibles. De cara a la próxima temporada no van a volver a pasar porque estos errores nos aportan conocimiento. Nos mantenemos un años más en Segunda, aunque el objetivo era entrar en los puestos de privilegio. Los jugadores han dado el do de pecho y, aunque el resultado no llegó, el objetivo era trabajar, ilusionarse e intentar no perder la calma para luchar por algo que cuesta mucho. Si no luchas, no consigues nada”.
¿Cuáles son sus principales perspectivas de cara a la próxima temporada?
“El objetivo siempre es mejorar la temporada anterior. Tenemos que mirar dónde han estado los defectos y pensar en cómo corregirlos. Aspirar a objetivos más ambiciosos es muy importante para el CD Tenerife y para muchos otros equipos. Por ejemplo, la Real se ha quedado a las puertas. Algunos equipos con carisma, que son instituciones de Primera, también se han quedado en la división de plata. La competición no es sólo del CD Tenerife, sino que hay varios equipos luchando por lo mismo. Todos los años se parte con la ilusión de estar arriba porque para mí, la Primera División es donde el CD Tenerife y su afición se merece estar”.

