Ciento cuatro años adelante sin temor a la meta final. El CD Tenerife celebra este 8 de agosto su fundación, surgida de una reunión en la que un ‘once’ presidido por el uruguayo Mario García Cames dio el primer impulso al club, que desde 1922 mueve la pasión de miles de seguidores 'birrias'.
El CD Tenerife cumple este sábado, día 8 de agosto, 104 años de vida. Tal día como hoy de 1922, tomó el testigo del Tenerife Sporting Club con dos objetivos principales: representar al football —todavía señalado con su grafía inglesa— de todo el territorio insular y disponer cuanto antes de un campo de juego propio que dignificara lo anterior.
Dos días después de una primera reunión que en la que se trató, en vano, de resucitar al Tenerife Sporting Club —nacido en 1912 y abocado en una década a su desaparición por la enorme deuda que comprometía su continuidad—, el Centro de Dependientes de Santa Cruz de Tenerife, situado en la entonces calle de San José [actual Bethencourt Alfonso], acogió el día 8 de agosto de 2022 el acto fundacional del Club Deportivo Tenerife.
Como recuerda Luis Padilla en el libro Centenario de una pasión, conmemorativo del primer siglo de vida del representativo, la denominación elegida por los promotores siguió una tendencia de la época. La entidad naciente “españolizó su nombre en plena ola nacionalespañolista, que un año más tarde desembocará en la dictadura de Primo de Rivera y que también llevó al Sporting Club Victoria [fundado en 1910 por Pepe Gonçalvez y gran rival blanquiazul en aquel tiempo] a convertirse en el Real Victoria”.
Al frente del nuevo CD Tenerife quedó Mario García Cames (1883-1951), un comerciante uruguayo hijo de un emigrante canario que obraba como vicecónsul en el Archipiélago de la República Oriental del Uruguay. Halterófilo, ciclista y piloto de automovilismo y motociclismo durante su juventud en Suiza, en Tenerife había canalizado su afición al fútbol como directivo y presidente del Sporting Club.
Conocedor de la importancia del reto, García Cames tiró de dos directivos vitales en la etapa anterior —Juan Labory (secretario) y Julio Fernández del Castillo (tesorero y también futbolista de la plantilla blanquiazul)— y completó su directiva con Cándido Pérez (vicepresidente), José Pérez Quesada (vicesecretario), Rodolfo Krawany (contador) y un grupo de cinco vocales: Joaquín Feria, Melquiades González, Antonio Álvarez, Joaquín Cola y Carlos Rizo. No por casualidad, fue el primer once del CD Tenerife.
En los periódicos de la época causó “general entusiasmo” la elección de García Cames, “quien ya ha dado sobradas muestras de competencia al frente del Tenerife Sporting Club” —recuerda Luis Padilla en el libro oficial del Centenario—, por lo que “de su provechosa iniciativa debe lograrse el renacimiento de los deportes en Tenerife”. A las formalidades administrativas siguió el diseño del primer equipo tinerfeñista, una plantilla —también fundacional— integrada en su mayoría por futbolistas del extinto Sporting Club.
Camino del primer amistoso
Casi dos meses después de aquel recordado día 8 de agosto, el equipo se estrenó en el desaparecido campo de Miraflores —en los terrenos que luego ocupó el Hospitalito de Niños— el 1 de octubre de 1922. Fue un amistoso, arbitrado por el vicepresidente Cándido Pérez, con los jugadores divididos en titulares y suplentes. Curiosamente, ganaron los segundos con un gol de Padrón Silvera.
Para un sitio de honor en los anales quedaron, no obstante, los primeros once titulares: Juan Hérnández bajo palos [sustituto del luego legendario Emilio Baudet]; los defensas Manolo Cabrera y Rodríguez Bello; los medios Renshaw, Joaquín Cárdenes y Francisco Martín; y un quinteto de forwards -delanteros- formado por el citado Fernández del Castillo, Croissier, Madan, Raúl Molowny y Graciliano Luis.
Una semana después, ya con Baudet repuesto, los titulares se tomaron el desquite (3-1, doblete de Fernández y otro de Raúl Molowny, padre de la leyenda del madridismo Luis Molowny). Para el equipo B repitió éxito Padrón Silvera, quien junto a Santaella, Espinosa, Reyes o Víctor Perera se integraría en un CD Tenerife 22/23 que utilizó hasta 32 futbolistas y disputó 52 partidos en su primera campaña, con un balance de 38 victorias, ocho empates y seis derrotas.
En la relación sobresalió como único que jugó todos los encuentros Joaquín Cárdenes Dumpiérrez (1902-1960). Y con motivos sobrados explicados por su trayectoria posterior. Extraordinario mediocentro formado en el juvenil Toscal y luego en el Iberia, fue el primer emigrante del fútbol tinerfeño y el primer jugador en fichar por un equipo peninsular (el Celta de Vigo, en 1925).
Primer canario también llamado a la selección absoluta, en abril de 1928, Cárdenes se quedó fuera del once de España ante Italia en un fútbol todavía sin cambios de jugadores de campo en los partidos. Su estela, en cualquier caso, abrió un camino que luego seguirían —antes de la Guerra Civil— figuras como Arocha, Semán, Chicote o Arencibia.
-Fotografía- De pie: Joaquín Feria, José Pérez Quesada (vicesecretario), Melquiades González, Julio Fernández del Castillo (tesorero), Antonio Álvarez y Joaquín Cola. Sentados: Carlos Rizo, Cándido Pérez (vicepresidente), Mario García Cames (presidente), Juan Labory (secretario) y Rodolfo Krawany (contador).
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